Entramos en la cuenta atrás del campamento.
Como todo el mundo sabe, el verano dura la mitad de lo que tarda en pasar el invierno.
En consecuencia: nuestros quince días duran aproximadamente lo mismo que un caramelo a la puerta de un colegio... en horario de salida.
Tempus fugit... compañeru, qué se le va a hacer.
Pero como mientras hay vida hay esperanza, Luzarín nos envía un nuevo mensaje... Veamos que nos cuenta hoy
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